La justicia declara la responsabilidad de Uralita por la enfermedad y muerte de varios trabajadores
“A quien se le causó daño se le debe compensar” La justicia declara la responsabilidad de Uralita por la enfermedad y muerte de varios trabajadores
Con “mucha satisfacción”, pero “con mucha rabia porque mi padre ya no puede ver esta victoria”. Así ha recibido Rosa Pérez la sentencia que condena a Uralita a indemnizar a quince trabajadores con cerca de 1,7 millones de euros por los daños y perjuicios causados a su salud. Su padre, Amalio Pérez, trabajó en Uralita desde 1963 hasta 1984. En mayo de 2007 fue diagnosticado de un posible mesotelioma pleural. Confirmado, falleció el 22 de mayo de 2008. “Se estima acreditado el nexo causal”, dice la sentencia. La jueza ha estimado que, con el uso del amianto (empleado para la fabricación de tuberías y cubierta de fibrocemento), “se generó un riesgo, se obtuvo un beneficio, y se causó un daño, por lo que a quien se le causó se le debe compensar”.
Quince victorias
Esta argumentación ha sido empleada para quince casos. Otros trece, presentados en la demanda conjunta en 2007, han sido “desestimados por prescripción, al haber transcurrido más de un año desde el último diagnóstico hasta la presentación de la demanda”, afirma Juan Carlos Paúl, presidente de la Asociación de Víctimas del Amianto (Avida), impulsora de la causa. En todos, no obstante, la jueza “establece la culpabilidad de Uralita”, por lo que una vez actualizadas las prescripciones, estos trece serán recurridos. En su sentencia, la titular del juzgado de Primera Instancia número 18 de plaza de Castilla (donde se celebró el juicio entre los días 28 y 29 de septiembre) escribe que “consta acreditado que los trabajadores de las fábricas [Uralita SA y Uralita Sistemas de Tuberías SA] estuvieron expuestos durante muchos años al amianto. Así —continúa— de las declaraciones se desprende que el polvo de amianto se encontraba en el ambiente ya que se manipulaba para la fabricación de todos los productos”. Y aunque la jueza reconoce que “durante mucho tiempo no eran conocidas todas las consecuencias que acarreaba el uso del amianto [para la salud] porque no lo permitía el estado de la ciencia”, también indica que “las codemandadas asumieron la utilización del producto que ya se sabía podía ser peligroso”.
Mujeres afectadas
Pero hay más. La magistrada no solamente ha valorado el daño causado a los trabajadores, sino que ha dado un paso más encontrando “acreditado el nexo causal” en dos mujeres afectadas por el amianto que se encargaban del lavado de las ropas de sus maridos en sus casas, una de ellas ya fallecida tras ser diagnosticada de un mesotelioma. “No existe constancia de que la Sra. Alonso haya tenido otro contacto con el polvo de amianto que no sea a través de la ropa de su esposo, y la enfermedad que padece está causada por la inhalación de polvo de amianto”, afirma la jueza. Los casos de otras tres mujeres se incluyen entre los desestimados por causas de prescripción. Es el caso de Saturnina Pingarrón, con asbestosis pleural, que realizó su primera reclamación en 2006 y que la jueza concluye que “la acción ha prescrito”. Sin embargo, las cinco hijas de Saturnina han acogido con “mucha satisfacción” la sentencia, ya que la jueza señala la responsabilidad de Uralita en la muerte de su padre, Dionisio Esteban, fallecido en 2005 por un mesotelioma peritoneal. “Estamos muy contentas de que se haya reconocido que la empresa ha envenenado a sus trabajadores y solo espero que los afectados vivan muchos más años para seguir recurriendo”, asegura una de las hijas de este matrimonio.
Visita a los terrenos
Con la sentencia en la mano, cerca de medio centenar de afectados se acercaron el 26 de octubre a los antiguos terrenos de la fábrica (en el polígono Los Ángeles) para hacer pública la sentencia y para señalar que “no tenemos constancia de que se haya hecho una limpieza y eliminado los posibles restos de amianto que quedasen en los terrenos”, indica Paúl. Por su parte, la empresa ha emitido un comunicado donde señala que realizó los trabajos de desamiantado de edificaciones e instalaciones, de lo que existe constancia documental. Esta sentencia, a juicio de Paúl, es de gran importancia puesto que “es la primera condena contra la fábrica Uralita de Getafe por la jurisdicción civil y abre las puertas a todas las personas que han estado en contacto con el amianto en sus factorías y en los entornos donde hubiera amianto”. Además de las cuotas impuestas en concepto de indemnización, la multinacional también tendrá que hacer frente al pago de las costas, por lo que la cifra supera los dos millones de euros. Al margen de este primera sentencia, Avida presentó en julio una segunda demanda con 31 nuevos casos contra Uralita, ocho de personas ya fallecidas y 23 de enfermas; de ellas, “cuatro mujeres”.
Fuente:
Vanessa Calle
Getafe Capital.